miércoles, 8 de julio de 2015

10 ideas para que el celiaco se sienta cómodo en una boda.

Vivimos esa época del año llena de eventos y compromisos sociales en los que, más que nunca, los celiacos, y todos los que llevan algún tipo de dieta, tenemos nuestras limitaciones. En la inmensa mayoría de los casos, nuestros anfitriones, los novios o cualquier persona que prepare el evento o fiesta, está ya concienciado con ello. Son muchos los que nos piden en la misma invitación que avisemos si padecemos algún tipo de alergia o intolerancia y son ya una gran mayoría también los restaurantes que incluyen menús específicos para nosotros. Sin embargo, desde aquí debemos alertar de que, en ocasiones, la persona que cocina, organiza o sirve la mesa comete errores, se confía y piensa que el ofrecerte un plato de comida es suficiente. Así que, si quieres que tu invitado celiaco disfrute de tu fiesta sin sorpresas ni sobresaltos, apunta la regla de oro: 

Ante la respuesta de "todo controlado" o "no hay problema" no hay que conformarse. Realiza un pequeño seguimiento, pregunta y cerniorate de que todo será según lo previsto. 

Y ¿cuales son estas cosas que fallan y hacen que acabemos sintiéndonos incómodos? ¿Cómo podemos evitarlo? 

Aquí unas cuantas ideas para que organices tu boda o fiesta sin fallar a los celiacos.

1. Formación: No sólo el maitre o el cocinero, también el camarero encargado de servirte, debe estar informado de tu dieta y tus limitaciones para poder ayudarte. Las personas que te han invitado ya han hecho su parte y confían en que así será.





2. Coktail: Un ir y venir de bandejas llenas de canapés, rebozados, tempuras y crujientes que pasan por nuestro lado sin poder probarlo.  El señor del jamón, si es que lo hay y si es que no le han puesto picos por encima, es nuestra salvación. ¿Qué tal un par de ideas para preparar platos para nosotros? Jamón, queso, lomo, salpicón, revuelto, brochetas de carne, pescado, pollo, frutas o verduras, encurtidos, tortilla ... Cualquier cosa es mejor que estar mirando como comen los demás.




3. Bebidas: Refrescos, vinos y destilados ... Casi todas estas bebidas son aptas para celiacos y no faltan en ninguna fiesta. ¿Qué tal añadir la cerveza entre las bebidas que se nos ofrecen? Los celiacos podemos beber determinadas marcas aptas para nosotros. Algunas son muy comerciales y fáciles de conseguir (Ámbar, Daura).






4. Identificación. Preferimos el anonimato y tenemos un nombre. El novio o la novia, la mamá de la comunión o la persona que ha organizado el evento lo conoce. Llegar a la mesa y preguntar a voz en grito "¿El celiacooooo?, no resultada agradable. 




5. Servicio: Los celiacos somos, casi siempre, los últimos en ser servidos en la mesa. En ocasiones, además, el tiempo que transcurre entre que se sirve el plato al último de nuestros compañeros de mesa y el nuestro, es demasiado. No sólo nosotros tenemos que esperar, sino también aquellos que comparten mesa con nosotros lo cual nos provoca cierta incomodidad. Es fácil de solucionar ¿no?.




6. Pan: Nos gusta el pan. Sin gluten, pero pan. Pan de verdad, del de mojar en la salsa, el crujientito y con corteza (también existe), no el de molde. A veces a ustedes se les olvida, pero así es. Con esto queda dicho todo. ¡Ah no! Una cosita más: si ponen pan, lean las instrucciones del envase para su consumo: si sacan el pan del paquete y lo sirven sin más, puede que no estén poniendo un pan crudo. De verdad: esto pasa.




7. Comida o cena: Poco que decir y casi nada que objetar. Se han puesto ustedes las pilas y es raro que no tengamos una comida de nivel con todos los platos. Si acaso una pequeña sugerencia: intenten adaptar los platos del menú. Es más fácil de lo que parece.




8. Postre: Esto ... ¿cómo decirlo educadamente?: No queremos fruta. Por muy bonita que nos la sirvan, por muy cortada que esté y en un plato divino, la fruta es fruta. Se nos saltan las lágrimas cuando vemos comer tarta y helado a los demás mientras nos enfrentamos a la macedonia. Se sorprenderían ustedes de la cantidad de helados, por ejemplo, que pueden encontrar sin gluten. Se sorprenderían aun más si supieran que es probable incluso que el helado que han puesto al resto de invitados puede ser sin gluten. ¿Lo han comprobado?




9. Chuches: Es tendencia en cualquier fiesta ofrecer gominolas y chucherías a todos los invitados y no sólo a los niños. Después del postre, en la barra o en el baile es más que probable que haya cestos con dulces para los invitados. Al igual que con los helados, muchas marcas son sin gluten, pero si no lo sabemos ... no comemos.




10. Recena: El plus de los plus en las fiestas de noche. Cocktail, cena, copa, baile y .. recena. Otro gran momento donde tus amigos y familiares se tiran con ansia viva hacia las bandejas y donde tú sólo miras y empiezas a soñar con llegar a tu casa y asaltar la nevera. ¿Qué tal ese pan que compraron para la cena con un poco del jamón que sobró del cocktail?


Fotos: Pinterest.


¿Se os ocurren más ideas?

martes, 9 de junio de 2015

10 años de blog

¡¡Hola a todos!!

Este blog cumple años. 

Sí, queridos amigos, diez años han pasado ya desde que llegamos a este mundo de la celiaquía, la alimentación sin gluten y el blog. Diez años desde que abandoné foros para centrarme en mi propio espacio. 

Mi blog me vio llegar a este mundo, primero, como una madre perdida en la celiaquía y en la alimentación sin gluten de su hija. Después vio mi propio diagnóstico y cómo me hundía, pero también ha visto como he ido resurgiendo.




Mi blog ha visto crecer a mi familia celiaca hasta los siete que somos ahora. Niños y adultos nos apoyan, conocen nuestra enfermedad y han aprendido a cocinar para nosotros y tener mucho cuidado en ello. Atrás quedó el periodo de incomprensión para casi todos.



Mi blog empezó teniendo sus visitas diarias, sus comentarios y sus colaboraciones de amigos y ha visto como algunos de ellos perduran en el tiempo y han traspasado la pantalla del ordenador para hacerse de carne y hueso.

Mi blog ha visto como la distancia no es obstáculo para afianzar relaciones y como alguien te puede tratar como el mejor de los amigos cuando visitas su tierra, su casa. 




Mi blog, en definitiva, ha visto como personas que en principio sólo tenían un interés común, se convierten en amigos. 





Mi blog me vio hacer mis primeros experimentos en la cocina: me vio probar, amasar y tirar muchas cosas hasta que lo conseguí y pude enseñar lo que había aprendido a los demás. 



Mi blog vio la felicidad de todas esas personas que también lo han conseguido y con las que compartí ese momento.


Mi blog vio desde como nos conformábamos con cualquier plato que nos podían ofrecer en un restaurante hasta como los cocineros de más prestigio se han puesto las pilas y tienen en cuenta al cliente celiaco. Me invitaron a conocerlos, y formar parte de algunos de estos momentos.


Mi blog os ha traído a vosotros: al que está desde el principio, al que se ha incorporado, a los que están en mi vida más allá de esta pantalla, a los que me han dejado un comentario, me han escrito me han pedido ayuda o me ayudan cada día; a los que, ante todo, respetan a los demás, su forma de hacer, sus ideas; a los que, ahora más que nunca, me dan ánimos y me apoyan.

Mi blog cumple 10 años y yo se lo dedico a todos los que lo hacen posible: LAS PERSONAS.

Gracias por acompañarme.




Besos

martes, 17 de febrero de 2015

10 postres tradicionales y fáciles sin gluten

A menudo buscamos el fin perfecto para nuestras comidas, esa guinda que las hace perfectas y que, los celiacos, tendemos a pensar que tenemos tan limitada. Es cierto, no podemos disfrutar de tartas y pasteles en cualquier parte y comerlos en casa nos supone hacerlos o desplazarnos para comprarlos y esto, ni siquiera es viable según en qué parte vivas. 

Olvidamos, con esta característica muy nuestra también de complicarnos la vida, que existen unos cuantos postres tradicionales y con ingredientes muy básicos que están casi siempre a nuestra alcance y que son tan deliciosos, si no más, que otros mucho más elaborados.

Así que hoy no os traigo una receta, sino 10 ideas de postres sin gluten, fáciles de hacer y que, al menos en mi opinión son absolutamente deliciosas. Espero que os sirvan como idea y os gusten:

Arroz con leche




Helado de vainilla



Flan de huevo




Crema catalana 



Yogur con miel 



Natillas



Gelatina de frutas



Zumo de frutas


Nata con nueces



Mousse de limón


Fotos: Pinterest

¿Qué os parece la selección? ¿Se os ocurren más postres fáciles y ricos que no nos compliquen la vida?

lunes, 9 de febrero de 2015

Sin gluten: Pan de pita paso a paso.

¡¡Buenas!! Por fin he encontrado el momento y las ganas de volver a encender el horno. Ayer fue un día intenso de cocina y, aparte del pan de rigor, que es de los que menos trabajo me dan y más me gustan, me apetecía hacer algo nuevo.  
Aquí tenéis el resultado. Una receta fácil y que creo que os gustará.

Por si hay algún despistado, el pan de pita es un pan plano, con poca miga y procedente de Oriente. Ahora, en Occidente, también en un habitual de "kebabs" y podemos encontrarlo, con todo su gluten, en prácticamente cualquier supermercado, pero como sabéis, hay cosas que no están a nuestro alcance de forma tan fácil y, si hay que meter las manos en la masa, pues se meten ¿no?.

Aquí tenéis mi receta adaptada sin gluten, con el paso a paso que he podido hacer estando sola y con las manos manchadas para hacer fotos.


Ingredientes:

- 380 gr. de harina panificable Proceli 
- 20 gr. de harina de trigo sarraceno.
- 8 gr. de levadura fresca de panadería.
- 350 ml. de agua templada. 
- 50 ml. de aceite de oliva.
- Sal


Elaboración:

En primer lugar, mezclaros  el agua templada con la levadura (podéis añadir un poco de azúcar para que actúe más rápido) y reservamos mientras preparamos el resto de lo ingredientes. 


Añadir a la mezcla de harinas, el aceite, sal al gusto y para terminar, el agua con la levadura. 


Para amasar, podemos hacerlo a mano, untando bien la mesa y nuestras manos con aceite hasta tener una masa elástica, o bien, en una amasadora durante 7-8 minutos. Es muy importante que la masa esté lisa, elástica y sin grumos porque será el secreto del resultado final.

Cubrir, con papel film y dejar que leve hasta que, aproximadamente, doble su volumen.




Cuando la masa haya levado. Hacer bolas (a mí me salieron 8) ayudándonos de un poco de harina en nuestra manos y aplastarlas hasta un grosor de un centímetro en un papel de horno. Colocar cuatro en un papel y cuatro en otro.


Ahora viene el truco de este pan.

Hay que cocerlo a horno muy fuerte y durante poco tiempo para que se "infle" rápido y se mantenga. Así que, precalentar el horno a 250º con la bandeja donde vayamos a hornear dentro, para que también coja mucha temperatura.

Cuando haya alcanzado esa temperatura, poner los panes (con suficiente espacio entre ellos, que crecerán bastante) y dejar cocer unos 7 minutos, sin dejar que tuesten.

Mirad cómo se van inflando y creciendo. 




Así de gordito será vuestro pan de pita y blandito.



Por detrás con un poco más de color debido a la temperatura de la bandeja.




Y delicioso para que lo rellenéis con lo que más os guste.


Y ahora, a usar la imaginación:

¿Con qué rellenarías este pan?

jueves, 5 de febrero de 2015

Celiacos en el trabajo. ¿En tierra hostil?

¡Hola a todos!!

Qué penita de mi blog medio abandonado. Echo muchísimo de menos estar aquí cada día y leer vuestros comentarios. Echo de menos cocinar y "parir" cosas nuevas, investigar, probar y compartirlo. Que os guste, que probéis vosotros también, que os salga bien y que me lo contéis. Quiero volver, pero ahora no puedo estar al 100%. 

Y os cuento por qué y qué está pasando en mi vida y cómo mi vida sin gluten, de celiaca, también se ve afectada.

Tengo un trabajo nuevo. No es el trabajo de mis sueños ni me tiene entusiasmada, pero es lo que hay y ahí estoy, dándolo todo en un horario infumable que me tiene sin vida.

¿Y qué tiene esto que ver con este blog y su tema?

Para empezar, ahora soy una mujer tupper. No intentes escaquearte de esto. No hay lugar a la improvisación si luego tienes que ir a trabajar a un sitio en medio de la nada y donde lo único que puede salvarte la vida es un sandwich de máquina. Como celiaco, estás vendido. No hay opción.




No hay café, porque también es de máquina. Ya sabéis, esas máquinas de cafés "del mundo", capuchino, caramelo, cacao, chocolate blanco ... Suena bien, pero tampoco podemos. Así que también he sido una mujer "termo" hasta que a alguien se le ha ocurrido comprar entre unos cuantos una máquina para capsulitas. Salvada en esto al menos.




Día sí día también, es la fiesta del gluten. Se celebra la Navidad, se celebra el Fin de Año, se celebran los Reyes, los cumpleaños, si se va un compañero, si se casa ... Se celebra absolutamente todo. Se celebra con gluten, con todo el gluten de mundo: con bollos, con tartas, con pan, con bombones, con empanadas ... hoy traemos roscón y mañana palmeras de chocolate, pasado una tarta de cumpleaños y la semana que viene canapés. Lo que no tiene gluten, que a veces lo hay, es un nido de migas. Se paga a escote y todos muy contentos. 



Yo, que era una celiaca feliz, que tenía controlado mi mundo: familia, amigos, compañeros, bares que frecuento, yo, que vivía rodeada de gente que me cuida y que me mima, que me deja elegir el restaurante y lo que pedimos, que ha aprendido a comprar y cocinar para nosotros, me siento completamente fuera de cada celebración, lejos, distante, porque soy la nueva y porque no puedo comer de nada. Ya he tenido que revelar mi rollo (cómo no) a gente que no conozco, para no parecer, encima, una estirada que no entra en su juego. Y tengo que aguantar casi cada día el "ah, que tú no puedes" y el "ay, pobre". 

Pero ¿sabéis qué? Por primera vez en mi vida esta será una batalla perdida porque no habrá lucha. No voy a explicar cada día que yo no puedo, no voy a explicar lo que sí y lo que no y no voy a esperar a que nadie se implique y aprenda.

Estoy cansada y no me apetece. 

De momento ...

¿Qué tal vosotros en el trabajo?


lunes, 12 de enero de 2015

Cómo hacer una lasaña sin cocer la pasta


Un poco tardío pero ¡¡feliz año a todos!!

Hoy vuelta al blog para publicar algo que seguramente muchos ya sabéis pero que estoy segura de que otros muchos no y es un truco muy práctico para hacer una lasaña en la mitad de tiempo del normal.

¿Qué es lo que de verdad incordia a la hora de hacerla? Para mí, cocer la pasta. Si a eso le sumamos que nuestra pasta sin gluten puede ser más quebradiza, se pegan las placas unas a otras al cocerlas y se rompen al sacarlas y despegarlas, se te poner una mala leche ... Con el dineral que cuestan y con el tiempo que inviertes, lo mínimo que esperas es hacer algo decente y sufriendo lo menos posible. Y eso es lo que hago ahora, ahora ni sufro ... ¡ni cuezo la pasta!!

Preparo el relleno, hago una buena cantidad de bechamel (al menos litro y medio para una lasaña del tamaño de la foto, que tiene una base con tres placas de pasta), engraso un poco el molde para que no se pegue la pasta ... 



... y capa de pasta 

Capa de relleno

Capa de bechamel

Repetimos:

Pasta

Relleno

Bechamel 

Las veces que el molde nos permita o nos dé el relleno

Terminamos con pasta

Cubrimos con la bechamel que nos queda ...





... y lo dejamos enfriar antes de meterlo en la nevera bien tapado para que no se reseque. Al día siguiente o, por ejemplo de la mañana a la noche para cenar (también he probado), las placas se habrán hidratad bien con la bechamel y el relleno y sólo necesitamos que terminen de cocer en el horno. 

Añadimos queso si nos gusta.

Ponemos nuestro horno a una temperatura moderada (unos 170º) durante media hora y después le damos un golpe para gratinar. 



 Y lista nuestra lasaña! Y sin horas de elaboración.

¿Vosotros lo hacéis así o cocéis la pasta antes?

viernes, 2 de enero de 2015

Roscón de Reyes sin gluten: Consejos para que salga perfecto.

¡¡Hola a todos!! Llevo semanas viendo que estáis casi todos prepados para preparar vuestro roscón para la fiesta de las fiestas, la más ilusionante y más nuestra: los Reyes.

He visto resultados espectaculares en todas las redes sociales con fotos de roscones perfectos, aunque algunas personas siguen teniendo y planteándome las mismas dudas que ahora, debido a la falta de tiempo, me cuesta mucho contestar de forma individual, así que voy a intentar contestar a todos, publicando estos pequeños consejos para que en la prueba final no falle nada. 

Mi receta de roscón ya la conocéis muchos, y aunque siempre intento cambiar algo para mejorarlo, he de decir que ya sólo lo hago en cuanto a las harinas que utilizo y a la cantidad de levadura, que he ido reduciendo hasta el mínimo. Por lo demás, me gusta ya tal y como está y, después de años de experimentos, procuro cambiar lo menos posible.

En el enlace a la receta completa (pincha aquí), podéis ver estos pequeños cambios en cuanto a las harinas. Podéis optar por una u otra opción.

Estas son algunas de las cosas a tener en cuenta:


- Elige y lee bien la receta. Compra los ingredientes que te faltan y asegurate de no saltarte ningún paso. 


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- Utiliza poca levadura. 10 gr. de levadura fresca para medio kilo de harina es más que suficiente. Nada de echarle el taco entero. 25, 40 gr. ... son una barbaridad. 


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- No hagas cambios ni tuneos de última hora. Utiliza los ingredientes de la receta que quieres hacer. Diferente harina, diferente resultado. Si quieres usar otra harina, seguro que hay otra receta con ella.


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- Respeta los tiempos de reposo de las masas. El roscón es fácil pero necesita su tiempo. 

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- Manipula la masa ayudándote con tus manos mojadas en agua. La masa será blanda y pegajosa, si no es así, no será un roscón todo lo tierno que quieres.


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- Hornea  hasta que el roscón empiece a tomar un poco de color, entonces, cúbrelo con papel de aluminio. Para conseguir el dorado perfecto, quítalo al final y cuando tenga el color deseado, apaga el horno. 

- Para conseguir un dorado más uniforme, pinta tu roscón con leche y suprime el huevo.


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- ¿Bajará? No siempre, pero puede ocurrir. Si está bueno y está tierno ... ¡¡No pasa nada!!. (Echa un ojo a los que venden a ver qué altura tienen)


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- No lo cortes ni rellenes hasta que esté completamente frio. ¡Aguanta!


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- Cualquier elaboración casera, cuanto más reciente, mejor estará.  Si no lo consumes en el día, congela. Es la mejor opción.


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- Si sobra algo de lo que has dejado fuera para el día siguiente, un golpe de microondas (unos segundos) lo volverá tierno. 


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Disfruta de tu roscón y ... ¡¡feliz día de Reyes a tod@s!!





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